Fleitas, mucho más que un gimnasio

Hola: Espero tener mejor suerte con mi nuevo blog. Para comenzar les ofrezco una entrevista con un carismático entrenador de judo, de una interesante trayectoria. Veamos:

FLEITAS, MUCHO MÁS QUE UN GIMNASIO  

Calixto González Betancourt  /calixtogb@gmail.com

Foto de Javier Mola

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Rodolfo Fleitas

Del Gimnasio de Fleitas oí hablar desde que Holguín se convirtió en provincia. Y me preguntaba el porqué de esa “adjudicación” de una instalación deportiva…

Tiempo después conocí a Rodolfo Fleitas Céspedes, un personaje carismático y popular, chistoso irremediable, con un repertorio de cuentos inacabable, de múltiples temas y colores, vocación que se incrementó con el paso de los años. Reconocido siempre como un destacado entrenador de judo. Hace poco tiempo lo encontré en el Museo Provincial del Deporte, ocasión aprovechada para que Fleitas se explayara ante varias interrogantes. Su historia está salpicada por la gracia y el humor en diversos pasajes.

¿Desde niño fuiste deportista?

“En mi infancia no practiqué deportes. Sucedió después, en la juventud, cuando incursioné en varias disciplinas, pero limitadamente, pues a los 16 años ya era obrero agrícola en mi natal San Germán, donde naci en 1956. Luego me enteré que en Cueto había un área de judo y fui para allá. Me vieron grandote y aceptaron rápido. Leonardo Aguirre e Israel Aguilera fueron mis iniciales entrenadores.

“Lo primero es saber caer, me dijeron. Les riposté: Yo vine para que me enseñen a no caerme… Aprendí algo y a la semana quería competir. El primer rival fue un moreno muy fornido. Casi lo estrangulo, no sabía todavía de técnica, pero gané…Mi primera competencia oficial fue de tercera categoría en Santiago de Cuba, donde logré el primer lugar. Seguidamente había que ir a otra lid, mas la guagua no apareció, pero yo me fui solo, en botella, para el Caney de las Mercedes, sede la lid provincial juvenil. Mis oponentes eran muy grandotes (peso máximo), de más edad y experimentados. También quedé primero; sin embargo, los organizadores no satisfechos me enfrentaron, fuera de programa, a Pedro Cisneros, que era Campeón Nacional y perdí ese combate.

“Le caí bien a los preparadores nacionales presentes. Me pidieron los datos. Dijeron que ya era miembro de la Preselección Nacional Juvenil y sería llamado después, no obstante, quise irme con ellos para La Habana. Eso no es así, me contestaron, riéndose. Que tuviera calma…

“El telegrama para trasladarme hacia la capital no llegaba; impaciente pedí la liberación de mi trabajo para irme. La respuesta fue negativa: Tu naciste para cortar cañas y no para deportista, me espetaron. Le expliqué el problema al primer secretario del Partido en San Germán; el dirigente me subió a su yipe y fuimos a la granja. Les dijo a mis jefes: ¿Cómo es posible que ustedes quieran frustrar un futuro campeón? Deben darle licencia deportiva, mantenerle su sueldo y demás beneficios que reciben los trabajadores cañeros… Así pude viajar a La Habana”.

¿Cómo fueron los resultados en el judo?

“En juvenil logré varias medallas, con oro en el Nacional-1974. Me ubiqué dos veces quinto en dos Esperanzas Olímpicas (Cuba y Hungría) en más de 93 kilogramos. En adultos competí en tres internacionales José Ramón Rodríguez y obtuve el oro en el Torneo Centroamericano realizado en Camagüey-1975. También oro en el Torneo Cintas Negras en La Habana y bronces en los campeonatos del país, siempre en más de 93 kilogramos. En la capital también estudié, terminé la Facultad y me hice técnico medio en enrollado eléctrico.

Dejé la preselección nacional en 1976 y regresé para Holguín, donde sigue compitiendo hasta 1985, además de ser entrenador.”

¿Y su gimnasio, cómo surgió?

“Quise conseguir un colchón para entrenar judocas en mi municipio Urbano Noris, pero la idea no prosperó. En ese tiempo habían pocas áreas de esa disciplina en este territorio (en Cueto y Banes) y se practicaba en algunas instituciones docentes como en el ITH (instituto tecnológico) y los Camilitos (escuela Camilo Cienfuegos, de preparación militar ).

“En el municipio de Holguín fueron receptivos con mi propósitos. Propusieron varios locales para hacer el gimnasio. Escogí una construcción que sólo tenía el techo y las columnas en Calle Carbó, actualmente con el número siete. Me aparecí en la bloquera de Aguas Claras, dije que era el Comandante Fleitas y necesitaba dos mil 500 bloques para una construcción popular. Me los dieron.

“Pelado bajito y con una agenda bajo el brazo, hice lo mismo en otra empresa para conseguir el resto de los materiales de construcción y albañiles, con el mismo resultado Se hizo el gimnasio en dos meses, terminado en enero de 1977. Entonces, me aclararon que el trabajo y los materiales tenían un costo de 18 mil pesos. Le dije que yo pagaba poco a poco. ..

“Pero no pagué ¿Cómo iba a pagar? Se quejaron a Miguel Cano Blanco, entonces primer secretario del Partido en Holguín. Le dijeron hasta que yo era un bandolero. Me citaron, se conversó, al final me perdonaron los métodos y reconocieron mi intención materializada de hacer un gimnasio de judo en Holguín”.

¿Por qué el nombre de Gimnasio de Fleitas?

“En los primeros momentos del gimnasio realicé varias gestiones con los funcionarios correspondientes para que seleccionaran el nombre de un mártir para esta edificación deportiva. Pero no se hizo. Con el tiempo la gente comenzó a llamarlo el gimnasio de Fleitas y así se ha quedado…”

¿Se dice que preparaste en ese gimnasio a muchos judocas, que luego sobresalieron?

“Colegas y yo atendimos a un gran número de judocas en ese gimnasio que sigue en acción. Allí trabajé varios años. Entre tantos estelares, fue mi alumna la judoca Legna Verdecia (52 kilogramos), luego Campeona Mundial y Olímpica y distinguida como la mejor deportista del pasado siglo en Holguín… Me gradué de profesor de Educación Física y cursé la licenciatura en Cultura Física. Presté colaboración en Angola, como entrenador de judo y en otras encomiendas.

“Luego trabajé alrededor de dos años en la antigua Espa Provincial. Entre mis discípulos en esa institución estuvo la judoca Odalys Revé (66 kilogramos), primer oro olímpico de Holguín (Barcelona-1992) y multimedallista mundial.

 ¿Continúas entrenando a judocas?

“De la Espa me trasladé para la Universidad de Holguín, donde sigo como profesor de Educación Física y entrenador de judo, desde hace ya 29 años. He logrado en esa disciplina destacados resultados en los campeonatos nacionales universitarios. En estas lides han sobresalido jóvenes, entre ellos Alexánder Castillo, medallista de bronce en el Internacional José Ramón Rodríguez”.

¿De alguna forma, junto a otras tareas, sigues unido al Gimnasio?

“El judo en general y ese gimnasio en particular son parte importante de mi vida. Gracias a las oportunidades que me dio la Revolución, pude materializar mi vocación y convertirme de un obrero agrícola en profesional universitario. Vivo muy cerca del gimnasio, el cual ahora cuido como custodio, sin dejar de ser profesor universitario. Además, tengo cuatro de Ponis, en los que paseo a niños alrededor del llamado parque Infantil. Dedico tiempo a mi familia, a mi esposa la doctora en Ciencias Económicas Norma Sánchez, a dos hijos y cuatro nietos. Ellos y el judo estarán siempre unidos a mi existencia”.