Yordan y su Mundo Beisbolero

 Hola:El mejor torpedero holguinero de la época del béisbol revolucionario, Yordan Manduley Escalona, evoca su inicio y andar beisbolero, grandes momentos y decepciones. Incluido dos veces en el Todo Estrellas y Guantes de Oro de las Series Nacionales. Primero de esta provincia dos veces Campeón Nacional y en ser contratado por una Liga extranjera. Integrante de varios equipos Cuba. Jugará en el IV Clásico Mundial. Veamos:

Yordan y su Mundo  Beisbolero

Calixto González Betancourt

calixtogb@gnail.com

Un campo de béisbol es una de las primeras imágenes de la infancia que guarda Yordan Manduley Escalona, el mejor pelotero holguinero de la actualidad y entre los más sobresalientes torpederos del país. “No vayas a pensar que soy orgulloso o mal educado cuando rehúyo las entrevistas; esa reacción se debe a la timidez, carga que llevo encima desde de niño, aunque he logrado mejorar algo, pero prefiero pasar inadvertido”, dijo sonriendo Manduley, en su hogar en el reparto Sanfield, Holguín. Al principio se mostró corto de palabras; sin embargo, poco a poco, con hablar bajo y pausado, se animó hasta entusiasmarse, al recorrer varios pasajes de su vida y reflexionar sobre vivencias y sentimientos humanos.

“Casi puedo decir que lo primero que vi, cuando abrí los ojos al mundo, fue un campo de béisbol y niños jugando en un terreno frente a la casa familiar en la comunidad donde nací, La Rosal, Cacocum. Desde que comencé a caminar los juguetes eran guantes, pelotas y bates. Las primeras fantasías y sueños infantiles decían que sería pelotero. Yo era muy tranquilo, pero los niños del barrio me seguían, pues tenía los medios para jugar…

“Pienso que ese inicio, vinculado a una de mis razones de ser, es lo que me ata al tanto al terruño natal y a esta comarca holguinera, que han sido fragua de mi formación y desarrollo como deportista”. Luego de esa reflexión, Manduley hizo breve silencio para seguidamente volver a los pasos iniciales: “Los niños mayores, incluido mi único hermano, Ángel, igualmente pelotero, no querían que yo jugara con ellos; entonces no les prestaba los implementos para obligarlos a aceptar al pequeñín…

“Los primeros partidos de béisbol, más organizados, los jugué en topes interescuelas primarias e interbarrios. Desde un principio sentí atracción por actuar en el infield. En mi padre Ángel Luis y madre Deysi siempre tuve el estímulo para materializar la inclinación por este deporte, sin que descuidara la escuela, donde era un poco remolón no intencional…”

Manduley medita, como buscando en los recuerdos, antes de referirse a hechos que iban después a determinar el destino: “Al entrenador Héctor Salomón le hablaron de un niño que jugaba muy bien, pero en un principio el técnico se mostró desconfiado: pidió la Tarjeta del Menor e hizo algunas pruebas y decidió incluirme en la preselección 11-12 años de Cacocum, pero no soporté estar fuera de casa, lloraba, extrañaba a la familia”. “Cuando comencé a cursar el séptimo grado en Cacocum, viajando diario, insistieron en que volviera a la preselección. Mi padre ofreció una bicicleta, que nunca compró, como parte de su estrategia para convencerme de que debía quedarme fuera de casa, para los entrenamientos y ser pelotero”.

Yordan mueve la cabeza y sonríe: “Al fin acepté… formé el equipo 11-12 para el Provincial, mi primera competencia oficial, en la cual mi elenco resultó subcampeón; jugué regular como torpedero, y hasta fui pítcher en el desafío semifinal, lo hice bien y quedé entre los mejores en defensa y bateo, lo que abrió el camino para ir al Nacional de esa categoría: en la alineación comencé séptimo u octavo y terminé tercero, con positivos rendimientos. Guardo especial cariño por ese torneo”.

Después todo fue un torrente indetenible en el decursar beisbolero de Yordan Manduley: alumno de la EIDE, donde forjaron al futuro estelar beisbolista, y seguidamente en la Academia Provincial; incursiones en Juegos Escolares y Juveniles, Torneos Provinciales de adultos desde los 15 años de edad, primero con Cacocum y más tarde con “Calixto García”, tiempo después de haberse trasladado con la familia para el Cruce de Mir.

Su primera decepción: “Formé la preselección nacional del país en 15-16 años para el Panamericano; sin embargo, el día que iban a determinar el equipo no pude jugar debido una hipoglucemia. Esa vez el que disputaba el puesto bateó de 4-4 y fue el elegido”. La Serie del Caribe Juvenil, Venezuela-2003, resultó su primigenio evento internacional: segundo que más bateó en su plantel y el tercero del evento.

Un hecho triste marcó la juventud del novel deportista: Tenía 19 años cuando perdió a su madre. En el béisbol encontró consuelo, pues su progenitora deseaba mucho que triunfara en la pelota. “Me esfuerzo para ayudar al equipo de mi municipio adoptivo Calixto García. Con este colectivo he sido dos veces campeón provincial. Igual apego siento por el equipo de la provincia de Holguín, desde que debuté en series nacionales en el 2005 (12 ediciones, en 11 bateó para 304). Cada vez que me pongo la camisa de este colectivo la defiendo con ardor y espero contribuir a un título holguinero”, sentenció.

Dos veces incluido en el Todo Estrellas y Guantes de Oro de las Series Nacionales. Sus accionar defensivo y bateo lo singularizaron desde hace algunos años , resultados que lo han llevado a integrar varios equipos Cuba y lucirse, especialmente en la defensa, en Nicaragua, Taipei de China, Canadá, Japón, Series del Caribe (un oro), Juegos Centrocaribe (oro), Panamericanos (bronce)…

En el 2014 se convirtió en el primer pelotero de esta provinciacontratado para jugar en el extranjero: con el equipo Capitales de Quebec, Canadá, de una liga independiente, donde lo apodaron El Mago. En su segunda temporada en esa liga se lesionó (hernia discal), motivo por el cual se mantuvo alejado del juego por varios meses. Ya recuperado, reapareció con su equipo de Holguín en los finales del calendario regular de la LVI Serie; fue refuerzo, en los play offs del Campeón Granma, para convertirse en el primer beisbolista de esta provincia dos veces titular nacional (el anterior con Villa Clara ) y asistió a su segunda Serie del Caribe  (Dominicana y México). Con Granma sumó su hit mil en lides del país.

En varias oportunidades ha expresado su agradecimiento a todos los que ayudaron a su recuperación y se preocuparon por su salud. Con su presencia el equipo Cuba para el IV Clásico se va a cumplir una de sus pretensiones, pues hace un año dijo: “Estuve en la preselección para el tercer Clásico e hice la gira de preparación, mas me dejaron en la reserva. “Me propongo hacer el equipo Cuba en el próximo y ojalá mi edad (tiene ahora 31 años) y rendimiento alcancen para cuando podamos volver a jugar en Olimpiadas y normalmente en las Grandes Ligas.

“Aunque no es poco lo ya logrado. Entre muchos grandes momentos el nacimiento de mis dos hijos: Yordan (9 años) y Deysi (dos años); el amor que siento por ellos y mi esposa Isabel Leyva son grandes motivaciones”, remarcó. Las palabras de Yordan llevan alta carga de emoción: “Está la satisfacción permanente de una afición holguinera que te quiere, sigue y merece lo mejor de nuestro esfuerzo. También ser ídolo de los calixteños; me siento de Cacocum, municipio natal, y de Calixto García, donde crecí como pelotero . Esas identificaciones las tengo muy arraigadas y siempre presente, aquí y allende los mares, y es imposible traicionarlas”.

Ve lejos el retiro: “Cuando no pueda jugar más, haré uso de las experiencias en el terreno y conocimientos como licenciado en Cultura Física para enseñar a niños. Antes de que eso suceda, pienso que mi hijo será pelotero y yo jugaré con él”. Yordan Manduley se autorretrata como un cubano sencillo, modesto, que se sonroja ante los elogios, al mismo tiempo alegre y solidario: “Yo soy un holguinero auténtico”.

 

 

 

 

14 de Febrero: Amor Otoñal

Hola: El Amor no tiene fronteras, ni límites.  !Pobres los seres que nunca han experimentado esa atracción y sentimiento profundos. Veamos:

Amor Otoñal

Calixto González Betancourt

calixtogb@gmail.com

 

Caminaba en silencio y meditabundo, cuando los vi. No quería interrumpir, mientras la curiosidad se apoderó de mí: Estaban ensimismados uno en el otro. Para ellos el mundo era solo de los dos, sin testigos, sentados en un raído banco, un poco escondido por las ramas de un pequeño árbol, en una tarde que se escapaba sin remedio…

Unas manos temblorosas con las huellas de varias décadas vividas acariciaban a otras manos, no menos marcadas por el tiempo, que   sudaban estremecidas. Los ojos de ella y el brillaban al mirarse, como pequeños luceros hundidos, que los pliegos de la piel trataban de esconder.

Era un acto sublime de pasión mas que otoñal. Miraron desconfiados a su alrededor para confirmar que eran los único dueños del paraíso en aquellos maravillosos instantes.

Un abrazo unió los cuerpos y un beso estaba sellando una de las más bellas escenas reales de amor que yo había presenciado, pero ¡oh! ¡qué fastidio! un estornudo que no pude evitar reveló mi presencia. Como un resorte, se pararon al unísono, asustados y avergonzados.

Miraron con insistencia para descubrir al intruso. Entonces salí de mi escondite, corrí hacia ellos, los besé en sus arrugadas frentes, pedí mil perdones y les rogué que no se avergonzaran por expresar el sentimiento más puro de un ser humano: el amor.

¡Qué se avergüence los que no han amado, pobre de esos seres que nunca experimentaron esa atracción y sentimiento profundo, más allá de las consecuencias: decepcionantes, felices, tristes, edificantes o trágicas.

Hace ya mucho tiempo que presencié aquella linda escena, pero hasta hoy no me atreví a contarla, pues temía que no se interpretara bien mi proceder, pero el hecho fue casual y me resultó muy aleccionador: Amar es lo importante, y la edad nunca debe ser valladar para exteriorizar ese sentimiento que ennoblece al ser humano.