Béisbol sin Punto Final

Hola:El béisbol es inagotable en cuanto a detalles, aspectos diversos e interrelacionados, pero creíamos que por ahora era suficiente lo tratado el pasado sábado sobre la actuación del equipo de Holguín en la LVII Serie Nacional de Béisbol, sin embargo,  no fue así. Numerosos lectores del Semanario !ahora!  e internautas que visitaron  el sitio web de este órganos de prensa o este blog, luego de coincidir con los elementos que expusimos, dan sus criterios al respecto, solicitan el tratamiento de otros puntos del tema, proponen…  Veamos:

Béisbol sin punto final

Calixto González Betancourt    

calixtogb@gmail.com

 

Los aspectos más señalados  sobre la actuación del equipo Holguín y el béisbol en esta provinciapor se refieren a la necesidad de que haya consenso y unidad de acción en todo lo que se hace en este deporte, no solo con el equipo adulto; peloteros ausentes e importados; a lo hecho por la dirección del plantel  y el torneo provincial …

No es posible ahora extendernos en esos asuntos. La cohesión es imprescindible para subsanar errores y avanzar. Pienso que debe afinarse la puntería cuando de traer peloteros de otras provincias se trata. En este acápite hay aciertos y desaciertos. Que el costo valga la pena, pues el importado muchas veces entorpece el desarrollo de un jugador natal. Cuando se analiza el desempeño de la dirección  del equipo debe tenerse como premisa que ese colectivo es el responsable, pero no culpable de todo. Si queremos ser objetivos, críticos y justos con ese colectivo, debemos  tener  en cuenta  lo que tenía y le faltaba para trabajar

Cuando afirmé que el béisbol holguinero sigue sangrando me referí a los problemas de esa disciplina desde la base, los pobres resultados competitivos y poca promoción de peloteros con futuro en las distintas  categorías, todos cuestiones recurrentes en nuestros trabajos periodísticos.

Si se quiere lograr un buen Torneo Provincial, como antesala a la Serie Nacional, debe exigirse a cada uno de los municipios que realicen sus torneos, un buen y atendido entrenamiento de su preselección y equipo. Seguidamente, para el torneo territorial, con el concurso de los directivos deportivos y autoridades de la provincia y municipios, garantizar los aseguramientos básicos: medios de juego (pelotas, guantes, bates, mascotas) transporte, hospedaje, alimentación, uniformes y arbitraje, entre otros. No deben repetirse los lunares del Provincial anterior. El béisbol sigue, sin punto final…

 

 

Cachorros amordazados

Hola:La actuación de Holguín en la LVII Serie Nacional resultó la  más modesta ubicación de  este equipo desde el 2011  Varios percances previos  incidiero en el desempeño. El agudo declive en la defensa y pitcheo marcaron las diferencias  con respecto a  ediciones precedentes. Debe profundizarse en la relación dirección-peloteros. Actuar  desde ahora para buscar un mejor desempeño en la LVIII Serie Nacional  de Béisbol. Veamos:    

Holguín en la  LVII Serie Nacional de Béisbol

Cachorros  Amordazados

Calixto González Betancourt     /calixtogb@gmail.com

Esta vez la meta quedó lejana. “Los ladridos y mordidas” se desvanecieron en el camino, donde quedaron  las debilitadas huellas de unos Cachorros silenciosos, para que el equipo de Holguín de la LVII Serie Nacional de Béisbol olvidara sus protagonismos anteriores, que lo llevaron a clasificar para la segunda etapa por cuatro campañas sucesivas, con tres quintas posiciones.

Este decimocuarto lugar (17 victorias y 28 derrotas) del plantel holguinero  constituye su peor desempeño en una inicial fase de 45 partidos,  con esa estructura a partir de la LII Serie y su más modesta ubicación desde la edición 50 (2010-2011), cuando quedó decimoquinto,

En el análisis resumen de su comportamiento  en el certamen precedente y luego de abordar también la situación general de la disciplina en esta provincia, al final escribí: “Será muy difícil en un futuro cercano seguir clasificando al equipo mayor, ser quinto y mucho menos llegar a los play off, si no avanza integralmente el béisbol holguinero” (¡ahora!, 14 de enero de 2017, página siete). No pensé entonces que esa predicción se cumpliera tan rápido. Hechos imprevistos  adelantaron las consecuencias anunciadas.

El preámbulo competitivo advirtió tormenta: La contienda para Holguín estuvo precedida por un problemático Torneo Provincial y un entrenamiento inestable de la preselección, con recesos impuestos por enfermedades masivas de los peloteros y sin el director al frente por un largo período . Luego la controversia entre la dirección provincial de deportes y el manager en cuanto al nivel de recursos disponibles para la preparación y el verdadero por ciento  de cumplimiento del plan técnico de alistamiento. Tampoco se materializó todo lo planificado en cuanto al fogueo con representaciones de otras provincias y se anunciaron importantes ausencias de jugadores por diversos motivos, como Yéison Pacheco, José Antonio Castañeda y Luis Raúl Domínguez, además de Yordan Manduley en gran parte del calendario.

Esos percances tuvieron sus precios. De ese negativo previo panorama emergió una debilitada nómina, con lagunas e interrogantes, que no estaba entre las de mayores opciones para clasificar, pero sin descartarla, pues se confiaba en la pericia ya demostrada antes por la dirección y en el aporte de los beisbolistas, quienes en su mayoría (21) habían  participado  en la primera parte  del torneo  pasado.

La calificación de lo ocurrido no debe estar determinada particularmente por la no clasificación, sino por el examen cualitativo de varios elementos. En el actuar de un equipo de béisbol confluyen diversos factores, aunque casi siempre hay aspectos que resaltan más que otros. En el caso holguinero estimo que el agudo declive en la defensa y el pitcheo en la primera etapa marcaron la diferencia entre esta actuación y las cuatro precedentes.

No pudo el director Noelvis González y su colectivo de mando encontrar respuestas satisfactorias para las carencias en el infield. Los cambios e inventos aplicados, obligado por las circunstancias, trastocaron un anterior seguro cuadro, que unido a ciertas fisuras en los jardines, mostraron una mala defensa integral, no conocida por muchos años en un conjunto de este territorio, que influyó o determinó en el resultado de numerosos partidos, no solo por los 59 errores marcados y el average de 967(ambos decimoquintos), sino, también debido a fallas en la mecánica defensiva y a un gran número de batazos que debieron ser outs y resultaron ganancias para el rival. La receptoría con el accionar de Aballe figuró como lo más distinguido en este sector.

El pitcheo nunca estuvo bien: 5,28 de carreras limpias permitidas (decimotercero); abridores, 5.1) y relevistas, 5,43 (ambos decimoterceros).  Le batearon para 302 (decimocuarto), con 178 ponches propinados (decimocuarto) y 171 boletos concedidos (sexto-séptimo), una sola lechada lograda y whit de 1,64 (onceno-duodécimo).

Entre los abridores  solo el zurdo Luis Ángel Gómez mostró efectividad estable (cuatro  ganados y cero perdidos, y 1,70 p/cl, líder en ambos departamentos), sin embargo, el colectivo no pudo contar con su concurso  en casi toda la segunda parte del calendario  a  causa de una lesión en un dedo de la mano de lanzar. Carlos Alberto Santiesteban (2-6 y 7,27), primero en la rotación tuvo su peor campaña y fue pálida la reaparición de Ernesto Hernández (0-4 y 5,74). Muy inestable el comportamiento de Meracles Rubén Oris (3-5 y 6,04), igual que José Sánchez (1-4 y 6,51), este como relevista e iniciador. Entre los sustitutos, Wilson Paredes (3-6 y 3,43, también abrió)  y Yunier Suárez (2-2, siete salvados y 4,33) lo hicieron mejor. El resto de los lanzadores  aportaron dos victorias y un revés, con  altos promedios de carreras limpias permitidas la mayoría. El prometedor mundialista juvenil Rafael Sánchez se incorporó al final, pero inmediatamente se lesionó.

Predominan los buenos-aceptables números colectivos en el bateo: 280 de average (séptimo), 242 carreras anotadas (quinto),419  hits(séptimo), 33 jonrones (sexto), 365 de OBP (noveno-décimo), 233 carreras impulsadas(tercero), 17 bases robadas (octavo-noveno) y 21 cogido robando (decimotercero). Aunque las estadísticas dicen mucho, no lo expresan todo por si solas, muchas veces necesitan  interpretación y comparaciones, además de conceptualizarlas, para acercarnos a la realidad, porque los holguineros impulsaron muchas carreras en varios encuentros, pero en cantidad mayor de partidos dejaron  cifras superiores de hombres en las almohadillas. Tuvieron en bases a mil 294, de los cuales impulsaron 200. En posición anotadora, 680, de ellos impulsados 164. Hubo  aguda  inestabilidad con los cuartos bates y otros turnos, por falta de rendimientos sostenidos en producir con oportunidad.

En lo individual, resultó alentador ver como Yunior Paumier volvió a mostrar su estelaridad: 354 de average (varias veces estuvo sobre 400), 17 dobles (líder), cinco jonrones, cuatro bases robadas, 54 boletos recibidos (colíder) y 29 carreras impulsadas. Significativos las contribuciones de Soler (302 de average, siete jonrones y 34 impulsadas), Legrá (321, dos y 30) y Michel Gorgüet (271, ocho y 32), entre otros, no obstante dejaron cifras significativas de compañeros sin impulsar. Llama la atención como el destacado cátcher Franklín Aballe, en esta ocasión se superó  igualmente en el bateo, con 283 de average, seis cuadrangulares y 19 remolques. Del joven Jorge Luis Peña (237 y 18 impulsadas) se esperaba más aporte…

A pesar de los continuados bajos  desempeños en distintos elementos del juego y de un incierto inicio, Los Cachorros, en un segmento de la competencia, lograron ascender en su accionar general y luchar; hasta en algún momento se posicionaron entre los ocho con paridad de victorias y derrotas, pero después del  partido 23 y del receso por el Huracán Irma, el plantel cayó en bancarrota, con solo una subserie más ganada y seis éxitos  en 22 presentaciones,  signado por un pitcheo  muy deteriorado, entre otros lunares. Holguín únicamente se impuso en cinco subseries de 15; recibió tres barridas y no dio ninguna. Parecía, a veces, que querían, pero no podían, en otras oportunidades la acometividad decreció.

Según diversos criterios, sucedieron imprecisiones en la conducción de los juegos en varias ocasiones, relacionadas con alineaciones, cambios y jugadas aplicadas, pero si dirigir en un difícil arte, más complicado aún es hacerlo cuando el equipo anda mal, con reservas y banco muy limitados para maniobrar. En el resultado de este elenco influyó la dirección, como siempre sucede y es su responsabilidad,  pero determinaron las insuficiencias ya expuestas y las fallas del béisbol en la comarca. Ya se ha convertido en un hábito en esta provincia convocar a cambio de mando cada vez que el manager no tiene una positiva actuación. Eso podría hacerse si se llega a la conclusión que es lo más conveniente, sin embargo, es un problema que debe pensarse muy bien, para que el posible remedio no sea peor que la enfermedad, como ya ha ocurrido en más de una ocasión. Además, ¿cuándo vamos a estabilizar una dirección, que contribuya al seguimiento y crecimiento del equipo?

Eso sí, ese colectivo de mando necesita autoexamen y  una valoración crítica y justa por parte de los directivos del deporte. Debe profundizarse en la relación dirección-peloteros .La falta de cohesión y desavenencias entre distintos  “actores” del béisbol dañan. Para los peloteros y otros ninguna rencilla interpersonal debería estar por encima de sus obligaciones con su equipo y pueblo.

Se impone  comenzar de inmediato la preparación para la venidera temporada, luego de una valoración exhaustiva de lo hecho y problemas detectados en  este torneo, que permita  trazar la estrategia más adecuada, teniendo como premisa el tratamiento a los jugadores con más opciones de repetir y específicamente atender las lesiones recurrentes y deficiencias  reveladas en los más jóvenes. Tratar de rescatar a peloteros ausentes de la competición, que la provincia necesita e insistir en el trabajo dosificado en el Provincial y Sub-23, con los lanzadores que son de interés para el venidero campeonato.

Pienso que debe afinarse la puntería cuando de traer peloteros de otras provincias se trata. En este acápite hay aciertos y desaciertos. Que el costo valga la pena, pues el importado muchas veces entorpece el desarrollo de un jugador natal. El béisbol holguinero desde la base sigue sangrando y se precisa cerrar las heridas para tener un equipo adulto robustecido, con relevos  y calidad perdurables. Con lo disponible actuar desde ya para intentar una mejor presencia y comportamiento del equipo de Holguín en la LVIII Serie.