Las Huellas Boxísticas de Pepe

Hola: Sin el andar de José Buitrago durante muchas décadas como  entrenador y comisionado de boxeo, consagrado, exigente y pertinaz, no puede contarse la historia del boxeo holguinero y más allá. Veamos:

Las huellas boxísticas de Pepe 

Calixto González Betancourt   /calixtogb@gmail.com

pepe buitrago 1Fotos: Elder Leyva
No es gratuito el calificativo de Padre del Boxeo de Holguín que muchos le atribuyen a José  Salvador “Pepe” Buitrago Miranda, cuyas huellas están en la impronta de esa disciplina desde mediados del siglo pasado en el oriente cubano. Pepe retrocede varias décadas atrás, para ir a los orígenes de su andar en el pugilismo y luego transita en el tiempo, mientras se mece lentamente en un balance de su hogar de calle Mártires, en la Ciudad de los Parques, que lo vio nacer hace 84 años.
Habla bajo y pausado. A veces sus ojos brillan y sonríe, cuando descubre que han vuelto a su memoria pasajes olvidados.
¿Cómo inicia la historia boxística de Pepe?
-En 1950 me inicio como locutor. Anunciaba peleas en el Club Atlético, también en los parques de Las Flores y el Martí, en Holguín. Me pagaban algo por cada cartel anunciado. Desde un principio era un gran observador del accionar de los boxeadores. Luego comencé a ayudar en su labor al avezado técnico José Castellanos en el entrenamiento a niños en su casa, en el reparto Vista Alegre. Ayudé, igualmente a entrenar a los boxeadores holguineros que formaron parte del equipo de la antigua provincia de Oriente de aquella época a un Torneo Nacional Guantes de Oro en La Habana; en esa lid dos boxeadores de aquí clasificaron para un Campeonato Panamericano, el welter Oscar Campos, en ese tiempo Campeón del país y que logró la medalla de plata en la justa continental y “Curro” Morejón (48, eliminado).
Mientras se expande el boxeo en la ciudad de Holguín en la década de 1950, con más gimnasios y
practicantes, yo me consolidé como entrenador, de forma voluntaria al lado de Castellanos y de otro técnico, Ernesto de la Guardia. Me involucré más en esa disciplina, como locutor en los carteles y en función de preparador, como lo hice en la Arena Cristal ( la actual Henry García), cuyas graderías entonces eran de madera y donde anteriormente hubo una cárcel. Algunos de los peleadores que ayudé a entrenar fueron profesionales más tarde.
¿Y al triunfar la Revolución?
-Cuando triunfa la Revolución preparo un gimnasio propio en un espacio de la Arena Cristal. Mi primer alumno en esta nueva etapa fue Pablito Moreno (112 kilos), quien triunfó en la provincia de Oriente y le ganó a Otaniel “Gallito” Saavedra, combatiente del Ejército Rebelde y el mejor púgil de Castellanos… Me convertí en un técnico del nuevo deporte, que llegó con la Revolución. Los favorables resultados como entrenador me dan relevancia en Oriente y directivos del boxeo me tienen en cuentan para que prepare a promesas de este deporte…
¿Entrenaste a estelares boxeadores de Oriente y Cuba?
-En más de una oportunidad alisté o participé en la preparación de sobresalientes peleadores como el subcampeón olímpico y luego titular mundial Rolando Garbey (71 kilos), en Santiago de Cuba. Al tricampeón olímpico de los pesos completos Teófilo Stevenson llegué a entrenarlo en una unidad militar en Uñas, Gibara, donde se encontraba y aquí en Holguín. Igualmente a otros estelares: el subcampeón olímpico Enrique Regueiferos (63,5), al guantanamero Duque Estable…Formé parte de colectivos técnicos de Oriente a torneos nacionales Playa Girón y luego a las lides del país por equipos.
Yo trabajaba como preparador en la “Henry García”, en Holguín, donde también entrené a tuneros, entre ellos al destacado Omar Santiesteban, pero cuando llegaba la fase de preparación, previa a las competencias, me mandaban a buscar desde Santiago de Cuba, entonces capital de la provincia de Oriente. Alisté a Orestes Salazar, el primer holguinero que se tituló en un “Playa Girón” (60 kilos en 1968). Varias veces atendí al equipo Oriente en los campeonatos nacionales de la FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y obtuve un primer lugar. Formé parte de comitivas cubanas a lides a Sierra Leona, Guinea, Ecuador…
pepe buitrago 2
  Pepe con Gina, su esposa y  Carmen, su hija
¿Qué sucedió cuando Holguín se constituye como provincia?
-Fui nombrado como primer comisionado de boxeo de la provincia de Holguín (1976- 1985), aunque no dejé de involucrarme como entrenador. En los períodos 1985-87 y 90-92 y en un breve tiempo posterior colaboré técnicamente en Perú. En el intermedio de esas colaboraciones volví a fungir como comisionado. Se laboró con intensidad para armar una estructura que permitiera el desarrollo del boxeo en la nueva provincia y particularmente en sitios que se convirtieron en holguineros:
Sagua de Tánamo , Mayarí y otros; en la formación de entrenadores y varias tareas. Buscamos boxeadores de calidad “hasta bajo la tierra”, personalmente capté a Arnaldo Mesa (54 y 57 kilogramos), quien llegaría hasta subcampeón olímpico y multimedallista mundial. Entrené en varias oportunidades a nuestro primer Campeón Mundial Ángel Espinosa (71,75 y 81 kilos). En la escuela Manuel Fajardo (gimnasio en la segunda planta) entrenábamos al equipo d este territorio. Ayudamos y guiamos a Ricardo Díaz (54, 60) a quien trajimos de Nicaro y luego monarca mundial juvenil. También a Manuel Martínez (54), oro en los panamericanos de Indianápolis-1987 y un Copa del Orbe.
Resultó una época fructífera para el boxeo holguinero (década de1980), con gran número de peleadores de calidad, además de los mencionados, teníamos a Donatién. Lores, entre otros; la provincia lograba buenas ubicaciones en los “Playa Girón” y entre los cuatro primeros en los Nacionales por Equipos. Además, positivos resultados internacionales. En esa época había más apoyo y recursos para este deporte. Después me desempeñé como Comisionado en el municipio de Holguín y entrenador en la “Henry García” hasta que me jubilé con 80 años de edad.
¿Los resultados en Perú?
-Ese país no ganaba oros en el torneo Sudamericano desde 1948 y logré que mis pupilos acumularan cinco coronas en una edición de ese certamen, para obtener el primer lugar. El favorito, Argentina, se quedó con tres títulos, también con un preparador cubano, que, por cierto, cogió tremendo berrinche. La prensa deportiva peruana me apodó con el calificativo del Hombre de los Milagros, por los resultados alcanzados y que motivaron que tuviera que regresar a esa nación en dos oportunidades más. Yo dije que el milagro era mucho trabajo, consagración. Desarrollamos topes en Cuba y jornadas de entrenamiento en Holguín.
¿Algunos te catalogaban de refunfuñón?
-Es que nunca me quedaba tranquilo ante lo que no estaba bien, era la pasión por el trabajo, por eso me buscaba a veces problemas, por algunas trabas y me “fajaba” por la atención de los atletas. Y obteníamos los que buscábamos. Justo es afirmar que los técnicos laboraban con mucho deseo en la formación de los pugilistas.
¿La familia?
-Es mi tesoro, mi esposa Gina, mis hijos Carmen y José Antonio y dos nietos… Ahora con mis problemas de salud me sobreprotegen, me cuidan mucho.
¿El boxeo holguinero actual?
-Debe mejorar el trabajo en la base, a nivel de combinados.
¿El mejor boxeador que ha dado Holguín?
-Por sus condiciones físicas y facultades, Ángel Espinosa, pero Mario Kindelán fue un boxeador integral y el más laureado, con su dos títulos olímpicos y tres mundiales.
¿Te consideras reconocido por tu gran aporte al boxeo?
-Son muchos los reconocimientos que recibí en mi trayectoria laboral y los años dedicados al boxeo. Recuerdo un homenaje que me dedicaron, junto a otros entrenadores, en Santiago de Cuba. En Holguín recibí las medallas Mártires de Barbados, Rafael María de Mendive; también por los 50 años de los Juegos Escolares y Fundador del Inder; la condición de Hijo Ilustre de la Ciudad de Holguín y tantos diplomas. Pero el reconocimiento que más me satisface es íntimo y es por haber contribuido, con dedicación plena, al desarrollo del boxeo, no solo en Holguín y  que puse mi granito de arena en varios púgiles que le dieron grandes triunfos a Cuba, Oriente y Holguín.

 

La Musa del Ajedrez

 Hola: La Campeona Nacional Lisandra Llaudy es la mujer ajedrecista holguinera más relevante de todos los tiempos. Espera que pronto le otorguen el título de Gran Maestra. Sus propósitos van muy lejos y muy altos: una medalla olímpica y una clasificación mundial. Veamos:

La Musa del ajedrez

Calixto González Betancourt   /calixtogbgmail.com
Fotos Carlos Rafael
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Lisandra Llaudy Pupo nació para triunfar en el ajedrez, aunque las primeras señales indicaban lo contrario. Su padre Ronaldo, ajedrecista, insistía para que ella aprendiera ese juego ciencia y se abriera paso en el mundo de los trebejos, pero la niña, tranquila y risueña, se negaba una y otra vez. Le parecía aburrido pensar y mover piezas, por eso la llevaron al Ateneo Deportivo Fernando de Dios para probar en la natación y luego en clavados, pero en ninguno de los dos fue admitida debido a su tamaño, quizá, por tal motivo, ni a nadar aprendió. Sin embargo, su progenitor quería de todas formas que su hija fuera deportista…
La reina Caissa (musa del ajedrez) holguinera, a un paso de ser Gran Maestra, es una atractiva joven, que sonríe continuamente. Es la mujer de esta provincia de más relevantes resultados en el ajedrez de todos los tiempos. A Lisandra la encontré en su hogar, en la ciudad de Holguín, pocas horas antes de que viajara a México, pero eso no fue impedimento para una extensa conversación. Me dijo con simpatía que la había obligado hacer un intenso ejercicio de memoria. Y realmente así fue, pues, mientras transitaba por sus años vividos, en varias ocasiones se detuvo para meditar y esclarecer un hecho o detalle, que había olvidado o no recordaba claramente y al mismo tiempo se reía de ella misma…
¿Entonces, después de aquellas primeras peripecias deportivas, cómo aceptaste al ajedrez?
-Mi padre insistió. Creo que me venció por cansancio. Me llevó a la Academia de Ajedrez, aunque ya antes había aprendido algo, mirando a mover las piezas a papá, quien fue desde ya mi principal maestro. Jugué mi primera partida cuando tenía nueve años de edad, perdí irremediablemente, regalé todas las piezas. Aquello se fue prendiendo de mí y un día, para su regocijo, le dije a Ronaldo que sentía atracción cada vez que me sentaba frente al tablero. Luis Pupo me dio clases en la Academia. Avancé con rapidez.
¿La ajedrecista Lisandra, escolar y juvenil?
-A los 10 años ingresé en la Escuela Integral de Deporte Escolar (Eide), a cursar el quinto grado. En un torneo provincial jugué en la categoría 13-14 años, aunque era yo de 11-12. Me desempeñé en el primer tablero y conseguí plata individual.
Recuerdo un oro en 13-14, una plata en 15-16… en fin, siempre gané medallas, individuales y por equipos, en los cinco Juegos Nacionales Escolares en los que competí. En las lides juveniles del país obtuve una plata y un bronce. Aún siendo de esa categoría, fui al Campeonato de Cuba, de adultos, en Matanzas-2005 y logré norma de Maestra Internacional, al sumar 7,5 de 13 puntos.
¿Ya llevas una significativa trayectoria competitiva con destacados resultados?
-Así es. En el “Capablanca-2007 hice mi tercera y definitiva norma de Maestra Internacional, cuando tenía 18 años de edad. Después de ese logro me estanqué un poco, pero luego vino un salto significativo. Ya sumo 12 campeonatos de Cuba con dos coronas (2012 y 2017 en Holguín), un bronce y otros notables resultados como cuartos y quintos peldaños. Igualmente presente en nueve “Capablanca”, en los que he sido en par de ocasiones la primera y segunda fémina de mejor comportamiento. Tres veces primer lugar en los Torneos Centroamericanos y he jugado en diversas lides en México, Colombia, Panamá, Venezuela…incluyendo eventos abiertos con participación de hombres y mujeres, los que me han beneficiado mucho para fortalecer mi juego. Además, integré dos equipos Cuba a Olimpiadas: Suplente; cuatro victorias, tres tablas y un revés; 5,5 puntos; decimonovena por equipos, en Estambul, Turquía-2012. Seis victorias, dos tablas y dos derrotas (7 puntos); decimoctava por equipos en Bakú-2016 y este año iré a mi tercera Olimpiada. En la última cita (2016) mi triunfo decidía un match para el equipo y logré el punto.
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¿Qué significa Ronaldo Llaudy en tu recorrido ajedrecístico?
-Que mi padre sea mi entrenador ha sido una bendición y también un compromiso mayor. El es mi apoyo, el bastión. Resulta un privilegio tenerlo muchas veces a disposición. Muy exigente conmigo, pues cuando algo no sale bien, sufre como padre y entrenador. Desde un principio no bastaba la preparación en la Eide, y ahí entraba el rol de Ronaldo, por eso mi mayor academia ha estado en el hogar.
¿Cómo es Lisandra frente al tablero, su juego, estudios, referentes?
-Aunque ves que me río mucho, yo soy muy disciplinada. Frente al tablero logró una gran concentración, me aíslo del contorno. Mi juego es posicional, universal… La preparación no es solo teórica, sino también física. Hago algo de pesas para fortalecer las piernas y ejercicios aeróbicos.
He leído muchos libros sobre el ajedrez. Capablanca es mi primer referente, por su genialidad. También Alekine, Karpov, Polgar, entre otros.
¿Por qué todavía no te han dado el título de Gran Maestra?
-En el 2012, cuando logré mi primer título de Cuba (sumé siete puntos de nueve), hice una norma de Gran Maestra , como consta en un documento que me entregaron, pero fue reportado incorrectamente, relativo a la estructura de competencia, lo cual podría, aún, reclamar. La norma en el “Capablanca-2017” debió ser la tercera, debido a eso inicialmente se anunció que ya había logrado ese pergamino.
Para ser GM hacen falta tres normas y un Elo de 2300 y yo actualmente, de manera oficial, tengo dos normas y Elo de 2320 (el segundo entre las mujeres ajedrecistas cubanas). Pero confío que pronto seré oficialmente Gran Maestra, si reclamo lo del 2012, también podría ser en el “Capablanca” del próximo mayo (del 8 al 20 en La Habana) o en la Olimpiada en el venidero septiembre.
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¿Anécdotas de tu andar ajedrecístico?
-¡Uh, me han sucedió tantas cosas…! A un evento en Nuevitas fui pasando mucho trabajo, cogiendo “botella” y cuando llegué habían suspendido la competencia. Otra vez iba para El Salvador; en el tránsito, aeropuerto de Panamá, boté el pasaporte; en el departamento de objetos perdidos no me acababan de atender: “tiene que esperar”, me decían. Yo clamaba, desesperada: señor por favor que se me va el avión. Apareció el pasaporte y corriendo cogí el vuelo. Una vez, apremiaba viajar a Camagüey, no tenía pasaje. Mi padre y yo nos fuimos de polizontes (guardias) en un tren…
¿Además, del ajedrez?
-Algunos dicen que me rio mucho. Sucede desde chiquita, cuando me daban ataques de risa, a veces en donde no debía reírme. Siempre me ha llamado mucho la atención el piano, pero el ajedrez deja poco tiempo: el juego, los estudios, los viajes… Me gusta oír alguna música y si pudiera, iría más al cine. La vida del ajedrecista es compleja. Mi novio es mexicano, es el que organiza el Torneo Carlos Torres… A pesar de todo, disfruto la estancia en el hogar, con mis padres y una hermana y tengo muchas amistades, mayormente en el mundo del deporte. Me gusta mi ciudad natal, Holguín.
¿El futuro de Lisandra Llaudy?
-Yo soy perseverante. Nunca me decepciono. Tan pronto me den el título de Gran Maestra, vendrán otras metas: una medalla olímpica, la clasificación mundial, veremos hasta dónde llego. Para mí el ajedrez no tiene fin.