Fidel, mi inspiración

Hola: El deportista  holguinero más laureado de todos los tiempos, Mario Kindelán Mesa, de boxeo, evoca sus encuentros con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. “Será  siempre mi inspiración”, afirmó al referirse al Comandante en Jefe. Veamos:

“Fidel, mi inspiración”     

Calixto González Betancourt

calixtogb@gmail.com

“Fidel será siempre mi inspiración y guía en el andar de todos los días”,  exclamó   Mario Kindelán, múltiple Campeón Olímpico y Mundial de boxeo y el deportista holguinero que más encuentros tuvo con el Comandante en Jefe.

“La vida y el deporte me  concedieron  el honor y dicha  de conversar  en varias oportunidades con el líder de la Revolución Cubana. No puedo dejar de emocionarme  cada vez que recuerdo sus felicitaciones por mis triunfos sobre el ring, sus palabras de estímulo y consejos previos a un gran certamen, preocupaciones por detalles humanos y necesidades del atleta”, evocó Kindelán con voz  entrecortada por los sentimientos.

“Mi primer encuentro con Fidel fue en ocasión del recibimiento en el aeropuerto, al regreso del Mundial de Houston en 1999, cuando despojaron a mis compañeros de varios triunfos y la comitiva cubana se retiro del evento en  el primer cartel de finales, pero  no pudieron arrebatarme el oro. Me abrazó el Comandante y dijo que estaba  muy orgulloso de mi título. Tu lograste, Campeón,  que se cantara  el Himno Nacional, lo que  una mafia no quería, sentenció”. Así siguió rememorando el deportista más relevante de Holguín, ahora  Jefe de Cátedra de Boxeo en la Eide Pedro Díaz Coello.

“Poco tiempo antes de los Juegos Olímpicos de Sídney me bajaron de división, de 60 a 57 kilos, en reajustes en la escuadra cubana, para buscar más medallas, pero yo no estaba bien con el cambio ni seguro de que en el nuevo peso lograría los mismos resultados. Pero nadie escuchaba mis reparos, entonces se lo conté a Fidel en un encuentro que solicité. Le expresé: quiero regresar de Sídney con el oro y el triunfo  se lo voy a dedicar a usted. En lo adelante nadie trató más de cambiarme de división y gané el primer título olímpico en los 60 kilogramos. Al bajar del avión, en el regreso, le puse en su cuello mi medalla de oro y muy feliz el Comandante dijo: Yo sabía que ibas a cumplir”, recordó  Kindelán con la misma emoción que lo embargó aquel día del año 2000.

“Cuando Cuba decidió no concurrir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Salvador-2002, pedí descansar unos días en Holguín y no pelear en la I Olimpiada del Deporte Cubano, que fue convocada. Sin embargo, me llamaron con urgencia desde La Habana, pues Fidel quería que  yo leyera el Compromiso de los Atletas en la Plaza de la Revolución, en la apertura de la Olimpiada Cubana. Aquello era un gran honor y tremendo desafío, más difícil que ganar una pelea. Muy tenso solicité intercambiar la encomienda con Yipsi  Moreno, que ella leyera y yo encendía el Fuego, pero Fidel insistió en que leer el compromiso me tocaba.

“Le dije al desaparecido Eddy Martín: Quisiera  por unos minutos ser usted para hacer bien lo que han encomendado.  A su solicitud, le  leí a Eddy lo que tenía que decir en la Plaza de la Revolución. Lo  hice y me  rebatió: Así mismo, con naturalidad debes leer. Todo salió bien. Fidel me llamó a su oficina: Te diste cuenta que  no solo sabes tirar golpes. El estatus social y posibilidades de los boxeadores y en general de los deportistas cubanos se han ampliado y debe crecer aún más, explicó. También me invitó para que fuera el primer deportista cubano en hablar en una Tribuna Abierta en reclamo del regreso del niño Elián, frente a la entonces  Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana”.

“Casi siempre el Comandante me llamaba como Campeón. Cada vez que se encontraba con los boxeadores insistía en que nos cuidáramos y entrenáramos con disciplina.  Me  invitó  a cuatro de sus cumpleaños y conversamos sobre diversos temas. Un día me  dijo que  pasara por la agencia de carros Peugeot, que allí había un regalo para mi… En los 31 diciembre enviaba una cesta cargada a mi familia en Holguín”.

“La preocupación  de Fidel por los deportistas; sus enseñanzas  y ejemplos fueron  sustentos insustituibles en el esfuerzo y persistencia en busca de los mejores resultados competitivos. Su ida física me conmocionó mucho, pero su presencia y recuerdos  son permanentes”, concluyó  Mario Kindelán.